Guía para comprar un coche de segunda mano (II)

Feria VO

Bien, ya tenemos elegido el o los modelo/s, ahora hay que buscarlo/s. Para ello, podemos buscar anuncios en periódicos, revistas especializadas (como Motorvision), webs de coches de ocasión (vayacoche.com, AutoScout24, etc.) o movernos nosotros por concesionarios oficiales y compra/venta. De cualquier manera, siempre es mejor verlo in situ.

Reconocimiento del vehículo

Cuando tenemos el coche delante, hay que ponerse la bata de médico y auscultar al paciente. Estos son algunos puntos para revisar:

  • En la venta de un particular, desconfía de los coches que llevan tiempo parados, que casi no se usan o que se empléan sólo en ciudad. Es preferible que el coche esté vivo.
  • No hay que extrañarse si existe otra persona interesada en el vehículo. Se suelen emplear este tipo de estrategias para presionar al comprador.
  • Pregunta por el libro de revisiones del coche. Hay varios motivos para que no te lo enseñen: que la última revisión sellada marque un kilometraje superior al que indica el cuentakilómetros o porque no se cumplían las citadas revisiones.
  • Procura que el coche solo haya tenido un dueño, aunque sea muy difícil de comprobar.
  • Estar atento a piezas excesivamente nuevas para la edad del vehículo. Una pieza nueva puede deberse a una avería, un golpe o algo sin importancia, pero que conviene interesarse por ello.
  • Comprueba el ajuste de las distintas partes de la carrocería. Compara las rendijas existentes entre las distintas piezas de chapa. Por ejemplo, entre una aleta delantera y el capó, o puertas y montantes.
  • Tras una reparación de chapa, el acabado de la zona reparada se diferencia del resto del coche porque brilla más, porque  la pintura presenta una superficie más rugosa o porque el tono no es exactamente el mismo.
  • Usa un imán como los que se adhieren a las neveras para comprobar posibles reparaciones. Pásalo por la zona conflictiva. Si ha sido reparada con masilla, el imán no será atraído por ella.
  • El humo del escape dice mucho de la combustión del motor. Si es de color negro, se debe a una mala combustión, que puede tener su origen en una falta de puesta a punto; si es azul, el diagnóstico es más grave: está quemando aceite junto con la gasolina y eso suele ser un claro síntoma de un desgaste excesivo del motor.
  • El desgaste de algunas piezas del interior puede dar una idea del número de kilómetros recorridos. Se debe mirar el volante, la palanca de cambios, el asiento de conductor y los pedales.
  • Exige probar el coche. Mientras lo pruebas, acelera desde bajo régimen en marchas largas para ver la respuesta del motor y presta atención a holguras, vibraciones y ruidos, en especial la dirección, los frenos, la transmisión y la caja de cambios.
  • Cuando conduzcas el coche, frena de forma intensa para ver si el coche se va hacia algún lado. Esos desequilibrios pueden deberse a algún golpe mal reparado.
  • Examina el motor para comprobar la existencia de pequeñas fugas de aceite por la junta de culata o la tapa de balancines. Si en el vano del motor hay manchas de óxido, pueden tener su origen en fugas de líquido de refrigeración, con lo que puede haber experimentado un calentamiento. Un motor limpio, en cambio, no dice nada.


Guía para comprar un coche de segunda mano (I)
Guía para comprar un coche de segunda mano (III)

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