Porsche 959

Poco conocido por la mayoría, el Porsche 959 es uno de los coche más radicales que jamás fabricó la marca de Stuttgart y, posiblemente, su gran superdeportivo hasta que salió al mercado el Carrera GT en 2003.

El 959 fue un coche creado para ser un laboratorio de pruebas para Porsche y evolucionar de cara al futuro y, como no, debía ser probado en competición, participando en rally como modelo del Grupo B, aquella categoría de coches más propios de campeonato de Gran Turismo donde prácticamente había barra libre y se podían ver auténticos cochazos como el Ferrari 288 GTO o este mismo. La normativa de la Federación Internacional de Automovilismo obligaba a una producción anual mínima de 200 automóviles al año. Su desarrollo comenzó en 1981, en 1983 fue presentado en el Salón de Frankfurt, estuvo siendo testeado entre 1984 y 1985 y, finalmente, en 1986 salió a producción.

Fue el primer Porsche de tracción a las 4 ruedas

De su herencia en competición, en los años de la revolución de Audi y su tracción quattro, incoporó tracción integral, siendo el primer modelos de Porsche de tracción a las cuatro ruedas, la cual era muy evolucionada para tratarse de mediados de los años ochenta: unida a una caja de cambios de seis velocidades, la potencia era transmitida a las ruedas traseras a través de un diferencial de tipo convencional, pero un árbol se derivaba al eje delantero, controlado por un control de tracción (llamado PSK); unos sensores miden el deslizamiento y velocidad de cada rueda, así como la velocidad y el ángulo de dirección, lo que permitía cambiar la cantidad de fuerza transmitida a cada eje, incialmente de 40-60 (delanterio-trasero) hasta 20-80. A partir de entonces se incluyó de serie en el 911 Turbo y ha sido utilizada más adelante en muchos modelos de la marca.

En cuanto al diseño, respeta las líneas representativas de Porsche, con apariencia de 911, pero con una silueta que le hacen parecer un auténtico Coupé. A pesar de su prominente frontal, lleva motor boxer trasero. Su coeficiente de penetración (Cx) es de 0,31. El equilibrio obtenido era realmente bueno y, según sus afortunados conductores, la manejabilidad era excepcional, con una dirección muy suave, permitiendo maniobras con facilidad y un buen par desde muy bajas vueltas. Para ser un superdeportivo, permitia callejear sin problemas.

Porsche 959 de colección personal (pero en escala 1:18)

Bajo el capó se esconde un auténtico animal, un motor boxer biturbo de 6 cilindros y 2.849 centímetros cúbicos. Los 450 cv a 6.500 rpm. que rendía le conferían una potencia específica de 158 cv/litro, la más alta de un automóvil de producción de todos los tiempos hasta ese momento. Los dos turbos KKK, que soplaban a 0,9 bares cada uno, contribuían a tener un par motor de 500 Nm a 5.500 rpm. Su peso es de tan solo 1.375 Kg (en la versión aligerada Sports, 100 Kg menos que el modelo básico) y permitía unas prestaciones excelentes, pasando de 0 a 100 Km/h en 3,6 segundos y alcanzando una velocidad máxima de 319 kilómetros por hora.

Pese a sus prestaciones, su diseño y su exclusividad, pronto se vio eclipsado por un duro rival de potencia y prestaciones similares, el Ferrari F40. Entre 1986 y 1988 se produjeron 337 unidades del Porsche 959 y hoy su precio de segunda mano ronda los 350.000 euros.

Imágenes

 

Más información
Porsche 959: así se construía

Fuentes
Arpem.com y motorintro.com

 

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